EL NEGRO CON TATUAJE

Creo que no había encontrado aún mi condón favorito hasta que conocí la marca ONE. Estaba en busca de nuevas texturas más allá del clásico texturizado o con puntos. Ahí conocí la línea Tantric de ONE.

Eran condones tatuados… ¡TATUADOS! ¡Me dio demasiada risa! Ya no me importaba la textura, sólo quería vérsela a mi pareja puesta, PUESTA Y TATUADA. Los compré y puse en práctica el mismo día. No me tomé mucho tiempo en el clichémente llamado juego previo, porque lo único que quería ver era el bendito condón tatuado, y de alguna forma me excitaba mucho la idea de ver eso. Le dije a mi pareja que tenía condones con tatuajes, pero el dormitorio estaba un poco oscuro, yo estaba muy dispuesta “en cuatro” y él detrás mío “listo y en sus marcas”. Los saqué del velador y le pasé uno.

Mientras él se colocaba el condón, yo buscaba a tientas el celular para ver con la linterna el famoso tatuaje, y en eso que lo buscaba mi compañero grita detrás mío conmocionado – ¡ES NEGRO! – y se empieza a partir de la risa en ese momento – ¡Es primera vez que la tengo negra! – gritaba y se reía. Se la miraba como si nunca hubiese tenido pene antes, y la sacudía de un lado a otro como juguete nuevo.

Ahora, yo igual tuve mi momento de reflexión. ESO iba a ser lo más cercano en mi vida – hasta el momento, porque claramente una nunca sabe lo que la vida le depara en la vida – a tener sexo con un negro. Era la primera vez que me iban a meter un pene negro… aunque fuese de mentira, igual me daba risa pensarlo… mi primera pichula negra jijiji. Acto seguido, una vez presenciado el jolgorio de mi compañero y su nuevo pene, con el celular encontrado y ya en mano, lo miré a los ojos, moví mis cejas rápidamente con la mirada sucia y hambrienta, se la iluminé y agregué: “No es sólo negra, es negra y TATUADA” El diseño del tatuaje resultó ser Maorí.

Ya dispuesta posterior al acto de jolgorio, reflexión e iluminación, sólo me abrí y concentré en recibir mi merecido Haka.

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