CHUPARLA CON CONDÓN

INVOCANDO A PAVLOV Y SU REFLEJO CONDICIONADO​

Siempre encontré sumamente difícil incorporar el hábito de chuparla con condon. No tengo dramas en usar condón en todos mis encuentros de la sexualidad coital penetrativa, de hecho me encanta usar condón. Pero ¿chuparla con condón? ¡Nooo weón! ¡Puta que cuesta! ¿Cierto que sí cuesta? A parte que siempre me ha pasado -no sé a ustedes – que en verdad igual soy medio selectiva para chuparla. Me pasa que para chuparla con ganas ganas -y digo con ganas cuando la chupo netamente porque es por un gusto súper egoísta propio, no la chupo porque al otro le guste, la chupo porque A MÍ me gusta- tengo que tener “cierto” vínculo con la persona, y además esa persona me tiene que gustar mucho mucho MUCHO. Y cuando pasa eso hasta el sabor es maravilloso, como que una llega a salivar. Y cada vez que se asoma o se siente erecta, se hace agua la
boca, así como Pavlov y su reflejo condicionado.

El tema es que no siempre que tienes algo casual con alguien se genera ese “cierto” vínculo, y a veces ese alguien casual en verdad puede que te guste el mínimo suficiente para tener precisamente algo casual, pero quizás no te guste mucho mucho MUCHO. Y es ahí donde se me genera la disyuntiva: me gusta chuparla pero no necesariamente chupársela ¿Se entiende? ¿Cómo lo hago para chuparla sin tener que DIRECTAMENTE chupársela al ser humano frente mío? No me pasa eso de Pavlov.

Había probado algunos condones de sabores en algunos talleres donde enseñaba a poner los condones con la boca, y resultaban tener más aroma que sabor, y el poco de sabor que tenían se desvanecía después de un par de felaciones cuando los probaba con mi modelo humano mucho más que casual 🙂 Así que, como podrán ver, ya no me llamaba mucho la atención chuparla en encuentros casuales, hasta que… ¡Los encontré! ¡Encontré condones que verdaderamente valen la pena chupar! 🙂 Ahora, en gustos no hay nada escrito, puede que haya gente que prefiera otros, pero si me dan a elegir, definitivamente en primer lugar elijo los Skyn Cocktail. Tanto así que siempre que viajo DEBO tener en mi condonera, y además son infaltables en el cajón de mi velador.

Fue demasiado bacán descubrirlos, ahora sí se me hace mucho más fácil chuparla siempre con condón… Igual me cuesta a veces, para qué estamos con cosas. A veces pasa que esos “alguienes casuales” justo me gustan mucho mucho MUCHO y ahí tengo que lidiar con las ganas de chupar un Skyn Cocktail v/s el Cock solo, sin lo de Skin ni lo de tail. PERO, somos seres de hábitos y costumbres, y cuando un hábito resulta rico, es mucho más fácil adquirirlo y mantenerlo. Ahora cada vez que saco mis Skyn Cocktail, invoco al Señor Pavlov y salivo tal como el perrito con la campanilla.  ¿Para qué voy a privarme de chuparla cuando la puedo chupar rico?

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